STRIPTEASE LITERARIO DE LAURA AGUILAR

No puedo vivir sin un libro cerca y la culpa es de mis padres

Por Laura Aguilar Nácher

Mi padre me llevaba muchos sábados a pasear por la librería más ordenadamente desordenada y con encanto que tiene Valencia,  la Librería Paris-Valencia, y casi siempre volvía a casa con un libro entre las manos. Recuerdo a mi madre leyendo Platero y yo cuando me ponía enferma y se sentaba a mi lado a pasar las horas. Y cuando ella estuvo en el hospital nos reíamos a carcajadas con Manolito Gafotas, supongo que necesitábamos reírnos y nos funcionó. Recuerdo a mi hermana a mi lado escuchándome leer cuando estaba aprendiendo las pausas de las comas (uno), puntos y comas (uno y medio), punto y seguido (uno y dos), punto y aparte (uno y dos). A mi hermano, flipando con Caballo de Troya 1, 2, 3…

En casa de mis padres los libros ocupan el sitio privilegiado de las estanterías, las figuritas se amontonan para dejar sitio a las colecciones de literatura, de arte, infantiles, de motor…, a las ediciones de bolsillo, a las enciclopedias…  Y yo no concibo una casa sin libros, sin cortinas sí, pero sin libros,…; sin lámparas sí, ¡¡pero sin libros!!…  Pocas y cortas han sido las épocas en las que yo no he estado con un libro entre manos, afortunadamente, porque eso siempre significa que estoy fatal de lo mío. Es cierto que, dependiendo del estado de ánimo, me apetece concentrarme más o menos, con lo que la elección afecta a la ligereza de la lectura.

He crecido con la Biblioteca de los Jóvenes Castores, Los Cinco y la colección Barco de Vapor, y recuerdo los veranos leyendo a Agatha Christie, todavía están los libros en casa de mis padres. He leído a muchos y diversos autores, hombres y mujeres, clásicos y jóvenes, en español y en catalán, libros de economía, de publicidad, de ganchillo…  a David Trueba, a Paul Krugman, a Luis Racionero, a Monserrat Roig, a Miquel Llor, a Lucía Etxebarría, a Eduardo Mendoza, a Almudena Grandes, a Torrente Ballester, a Martin Gaite, a Murakami, a Saramago, Muriel, Larson, Allende, Millás, Sijie, Baricco, Aldecoa, Szabo, Gopegui,… a Carmen Rosemberg (Rafa, tenía que decirlo…)

Soy mujer de un solo libro, uno detrás de otro, no me gusta mezclar. Y no me importa releer. Si cuando acabo un libro la percepción es de satisfacción me permito releerlo en otro momento, y no me suele defraudar. Lo complicado es darle una segunda oportunidad a un libro que dejé a mitad, han sido pocos con los que me ha ocurrido, pero no he podido volver a empezar con ellos. Me dejaba recomendar, pero ahora solo atiendo la recomendación de mi hermana, que suele atinar, (más lista mi chica!) Escucho las recomendaciones pero me tiene que atraer algo más.

Me molestan los autores que, aprovechando el tirón de un libro con el que han tenido éxito, se acomodan y siguen escribiendo libros iguales. No puedo con la novela histórica, la fantástica me parece demasiado irreal, me canso de leer  varios libros seguidos del mismo tema, y los libros de autoayuda me parecen absurdos. Prefiero la novela actual de autores vivos, pero no hago ascos a casi nada. Disfruto con el uso que de las palabras hace el escritor, me gustan las descripciones cuando se hacen bien, si sobrepasan la justa medida me impacientan y si no llegan me decepcionan. Por cierto, me encanta buscar el significado de las palabras que desconozco, el diccionario es mi libro de cabecera.

Adoro el e-book, y no por eso descarto el libro en papel, lo que me ha facilitado a mí la vida el libro electrónico, mi bolso ya lleva millones de cosas como para que el libro que, sí o sí, voy a llevar me desvíe la columna. Leía hace unos días que el e-book desvirtúa el recuerdo de la lectura de un libro, de manera que pierdes matices como el olor, la textura, y la situación que te envuelve cuando sostienes en tus  manos el libro que lees. No estoy de acuerdo, el recuerdo de la lectura de un libro se compone de sus palabras, y se configura igualmente con tu entorno y tu situación en el momento de leerlo.

Lo de leer más en vacaciones es un mito, no existe esa posibilidad, todos mienten, es como lo de ver La 2. Yo, en vacaciones, leo lo mismo o menos, de siempre, con y sin hijos, puedo demostrarlo. Estoy acostumbrada a leer en cualquier sitio, el metro y el bus me gustan para leer, es una forma de aislarme de la realidad. Me meto dentro del libro tanto que me cuesta volver a la vida real y eso a veces me juega malas pasadas: mi destino se ha quedado atrás mientras yo he continuado absorta en la lectura en más de una ocasión. Se me han dormido los brazos sosteniendo un libro por no querer parar de leer, tengo mala circulación, vale! Como Carles Montaña, yo también asociaba tumbarme a leer. Ahora, si me tumbo, soy como las muñecas, se me cierran los ojos.

Llamadme loca, pero tengo que confesar que durante mi primer embarazo le leía a mi hijo El Quijote. Veremos lo que le depara el futuro…

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About El Breviario

@rafarubio e @immaaguilar son los autores de El Breviario

3 responses to “STRIPTEASE LITERARIO DE LAURA AGUILAR”

  1. Monica Fernandez Garcia says :

    Laura cuantos recuerdos han venido a mi mente. Tengo tanta suerte por tenerte cerca….. . Me ha encantado gracias por ser mi amiga

  2. David Aguilar says :

    Fantástico !

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