BIOPSIA DE LA CUARTA ALEMANIA. Crítica de ‘Eichmann en Jerusalén’ (Hannah Arendt)

Por Carles Montaña

HANNAH ARENDT (2006). Eichmann en Jerusalén. Un reportaje sobre la banalización del mal (5ª ed.). New York: Penguin Books, 312 p.

“El problema con Eichmann fue precisamente que hubiera tantos como él, y que éstos no fueran ni pervertidos ni sádicos, sino que fueron, y son aún, terriblemente y terroríficamente normales”. Y añade Arendt que “esta normalidad fue mucho más terrorífica que todas las atrocidades juntas, ya que implicaba que este nuevo tipo de criminal comete sus crímenes bajo circunstancias que le hacen altamente imposible discernir la maldad de sus actos”.

De este modo, el libro de Arendt levantó todas las costras. Sus palabras suponen dardos certeros en la herida supuestamente cauterizada de la Shoah. Quizás por eso sólo existen cinco ediciones en lengua inglesa, desde la primera en una serie de cinco artículos para The New Yorker en 1963, hace ahora cincuenta años. En la Torah, el Pentateuco, se narra la historia del pueblo de Israel. En esta particular Guía de Perplejos, Arendt también expone los hechos más salvajes que afectaron a los judíos. Sencillamente, cuenta el juicio contra el teniente coronel de la SS Adolf Eichmann en Jerusalén, tras su secuestro en Argentina en 1961. Pero además, disecciona el judaísmo moderno desde la creación del Estado de Israel en 1947 y desmenuza  la redención, a través de la culpa, del pueblo alemán.

Nazis amigos de judíos

La antigua sionista y amante del ideólogo del nazismo, Martin Heiddeger, con su libro dinamita el poder establecido. Contrapone el Tercer Reich brutal y demoledor, con la gestación en paralelo de una cuarta Alemania gracias a la colaboración del nazismo y de los Consejos Judíos. Sin la cooperación de estos bien organizados grupos, que contaban con su propia policía, la deportación y posterior exterminio no se podría haber llevado nunca a cabo. Los nazis “sólo eran unos miles de funcionarios encerrados en oficinas” que eliminaron a más de seis millones de personas. Estos órganos confeccionaron las listas. Gozaron sus miembros, en algunos casos, de privilegios e inmunidad durante la contienda. Se sabía, se conocía, y tras la Segunda Guerra Mundial se celebraron en Israel juicios que supusieron penas más bien laxas. Se justificaron esas decisiones judiciales porque esos judíos actuaron así para no provocar más destrucción de la necesaria. Los judíos más pudientes vivieron en campos especiales y se convirtieron en moneda de cambio para conseguir divisas con las que alimentar las finanzas del Reich.

Adenauer

Por otro lado, Arendt certifica que la República Federal Alemana, bajo el gobierno de Adenauer entre 1949 y 1963, surgió de sus cenizas gracias a los funcionarios del Tercer Reich. Se hicieron purgas, pero cómo iba Adenauer a crear todo un cuerpo administrativo desde cero para sacar adelante un Estado sin la ayuda de los que ya estaban. Y ocurrió lo mismo con el poder judicial. De hecho, la RFA celebró escasos juicios a antiguos nazis y los pocos que llevó a cabo supusieron penas escasas de entre cinco y seis años de prisión.

Asimismo, el libro destroza todo el sentido que se le dio al juicio en su momento. Arendt reclama la creación inmediata de una Corte Penal Internacional para el enjuiciamiento de los crímenes contra la humanidad. En su tesis sobre la banalización del mal, la autora humaniza al monstruo Eichmann y casi lo sacraliza al considerarlo sólo un pobre hombre que cumplía con su deber, que llega a definirse como “protector de los judíos”, como “un idealista” al igual que los sionistas con los que trataba. El responsable de las deportaciones del tercer Reich sólo cumplía órdenes, ejecutaba un mandato que provenía desde arriba, se trataba de un simple funcionario, de un militar de bajo rango en la jerarquía nazi –sólo ascendió hasta teniente coronel. Para Hanna Arendt, Eichmann no es más que un inútil incapaz de pensar, de elaborar pensamientos complejos. El mal, en definitiva, proviene de la incapacidad de pensar. Cincuenta años después de su publicación, vale la pena leer este libro denso y amargo. No deja indiferente a nadie y refresca la memoria sobre cuestiones cruciales.

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@rafarubio e @immaaguilar son los autores de El Breviario

One response to “BIOPSIA DE LA CUARTA ALEMANIA. Crítica de ‘Eichmann en Jerusalén’ (Hannah Arendt)”

  1. Ana Vidal says :

    Uno de los aspectos que yo destacaría de la repercusión de la visión de Arendt es la incapacidad de la masa acritica y de la interesada de no ser objetiva a la hora de analizar acontecimientos que le afectan. Defender lugares comunes, nazis malos judios buenos por ejemplo, diluyen la realidad y la simplifican peligrosamente. Considero que la incapacidd de la sociedad para hacer frente a la realidad tiene algo que ver con la falta de objetividad a la hora de analizar las situaciones, el abuso de las generalizaciones y la necesidad de encontrar un culpable claro.

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